San Dámaso I
Papa nº. 37 de la Iglesia Católica
Pontificado entre los años 366 y 384 d. C.
Papa nº. 37 de la Iglesia Católica
Pontificado entre los años 366 y 384 d. C.
San Dámaso I fue el trigésimo séptimo Papa de la Iglesia Católica y sucesor de Liberio.
Fue elegido obispo de Roma en el año 366, en una época todavía marcada por fuertes divisiones doctrinales y por las consecuencias de la controversia arriana.
Su pontificado fue largo y tuvo una gran importancia para la consolidación de la autoridad de la sede de Roma, la defensa de la fe nicena y la conservación de la memoria de los primeros mártires cristianos.
San Dámaso mantuvo además una estrecha relación con San Jerónimo, uno de los grandes estudiosos de las Sagradas Escrituras de la Iglesia antigua.
«Tu palabra es lámpara para mis pasos, luz en mi sendero.»
Salmo 119, 105
San Dámaso encargó a San Jerónimo la revisión de las antiguas traducciones latinas de las Sagradas Escrituras.
Este trabajo contribuiría posteriormente al desarrollo de la traducción latina conocida como la Vulgata, que tuvo una enorme importancia en la historia de la Iglesia.
San Dámaso I comenzó su pontificado en el año 366.
Su elección estuvo acompañada de graves tensiones en Roma, debido a la aparición de un candidato rival, Ursino, lo que provocó enfrentamientos entre sus respectivos seguidores.
Una vez consolidado como obispo de Roma, San Dámaso dedicó buena parte de su pontificado a combatir distintas doctrinas consideradas contrarias a la fe de la Iglesia.
Defendió especialmente la doctrina proclamada en el Concilio de Nicea sobre la divinidad de Jesucristo y se enfrentó a diversas corrientes derivadas del arrianismo y a otras controversias cristológicas.
Durante su pontificado se celebraron varios sínodos en Roma destinados a reafirmar la doctrina de la Iglesia y favorecer la unidad entre las comunidades cristianas.
San Dámaso contó también con la colaboración de San Jerónimo, a quien pidió revisar los textos latinos de los Evangelios a partir de los manuscritos griegos disponibles.
Además, mostró un profundo interés por conservar la memoria de los mártires de Roma. Mandó restaurar y señalar numerosas tumbas en las catacumbas y compuso inscripciones en honor de muchos de aquellos primeros testigos de la fe.
Murió el 11 de diciembre del año 384.
San Dámaso I dejó una huella profunda en la historia de la Iglesia.
Su defensa de la fe nicena contribuyó a consolidar la doctrina sobre la Trinidad y la verdadera divinidad de Jesucristo frente a las controversias que todavía agitaban a las comunidades cristianas.
Su relación con San Jerónimo fue también especialmente importante. El trabajo de revisión de las antiguas traducciones latinas de la Biblia iniciado bajo su pontificado tendría una influencia enorme durante los siglos posteriores.
San Dámaso contribuyó igualmente a preservar la memoria de los mártires mediante la restauración de sus sepulcros y la colocación de inscripciones que recordaban su testimonio.
Su pontificado fortaleció además el papel de la sede de Roma como punto de referencia para la unidad y la doctrina de la Iglesia.
Nombre: San Dámaso I
Pontificado: 366 – 384 d. C.
Predecesor: Liberio
Sucesor: San Siricio
Origen: Roma
Fallecimiento: Roma, 11 de diciembre de 384 d. C.
Festividad: 11 de diciembre
San Dámaso I nos recuerda la importancia de conocer y conservar la fe que hemos recibido.
Su preocupación por las Sagradas Escrituras y por la memoria de los mártires muestra que la Iglesia vive no solo del presente, sino también del testimonio de quienes nos precedieron.
También nosotros estamos llamados a conocer mejor la Palabra de Dios, profundizar en nuestra fe y transmitirla con fidelidad a quienes vienen detrás.
Recordar nuestras raíces nos ayuda a comprender quiénes somos y a caminar con mayor seguridad en nuestro encuentro con Cristo.
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