En la memoria de Santa María Reina, contemplamos a la Virgen María coronada de gloria junto a su Hijo Jesucristo. Su realeza nace de la humildad, de la fidelidad y de una vida entregada plenamente a la voluntad de Dios.
Con esta oración queremos poner bajo su amparo nuestras familias, nuestras preocupaciones y nuestro caminar de fe, pidiéndole que nos conduzca siempre hacia Jesús y nos enseñe a vivir con amor, esperanza y humildad.
Santísima Virgen María,
hoy te contemplamos coronada de gloria,
Reina del Cielo y de la Tierra,
Madre de Cristo y Madre nuestra.
Tú, que viviste en humildad
y entregaste toda tu vida a Dios,
enséñanos a servir con amor,
a permanecer firmes en la fe
y a confiar incluso en los momentos difíciles.
María, Reina de la paz,
protege a nuestras familias,
consuela a quienes sufren,
acompaña a los enfermos y a los que están solos,
y lleva esperanza a los corazones heridos.
Reina y Madre nuestra,
cúbrenos con tu manto,
guíanos siempre hacia Jesús
y haz que nunca nos apartemos de su amor.
María, Reina del Cielo y de la Tierra,
ruega por nosotros.
Amén.