Introducción
La Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra,
es refugio de amor, consuelo y esperanza para todos los que caminan en la fe.
En ella encontramos un corazón materno que acoge, acompaña y guía hacia su Hijo, Jesucristo.
Su vida es ejemplo de humildad, entrega y confianza plena en la voluntad de Dios.
Al acercarnos a esta oración, lo hacemos con sencillez y confianza,
poniendo nuestra vida bajo su amparo maternal,
para que nos ayude a vivir con fe, esperanza y amor cada día.
Oh María,
Madre de la vida,
que alegraste tu corazón con la resurrección de tu Hijo Jesucristo,
te pedimos que nos enseñes a vivir
con fe y esperanza este tiempo de Pascua.
Tú, que permaneciste firme junto a la cruz
y ahora te llenas de gozo en la gloria del Resucitado,
acompáñanos en nuestro camino,
para que también nosotros seamos testigos de la vida nueva.
Madre del amor,
haz que nuestro corazón se abra a la gracia,
que sepamos reconocer a tu Hijo vivo
en cada momento de nuestra vida,
y que, guiados por tu ternura,
caminemos siempre en la luz de Cristo,
anunciando con alegría:
“El Señor ha resucitado”.
Amén.