Introducción
Hoy elevamos nuestra oración a la Santísima Virgen María, contemplándola en el misterio glorioso de su Asunción al cielo. Ella, que acogió con humildad la voluntad de Dios y permaneció fiel junto a su Hijo hasta la cruz, nos muestra el camino de la confianza, la esperanza y el amor.
Con corazón de hijos, acudimos a nuestra Madre para poner en sus manos nuestras vidas, nuestras familias, nuestras alegrías y también nuestras dificultades. Que su intercesión nos ayude a permanecer cerca de Jesús y a caminar cada día con la mirada puesta en el cielo.
Virgen María, Madre llena de gracia,
hoy te contemplamos elevada al cielo,
junto a tu Hijo amado,
participando de su gloria eterna.
Enséñanos a caminar como tú,
con humildad en el corazón,
con esperanza en las dificultades
y con confianza plena en el Señor.
Cuando el cansancio nos venza,
ayúdanos a levantar la mirada;
cuando aparezca el miedo,
recuérdanos que Dios nunca abandona.
Madre de la esperanza,
llévanos siempre hacia Jesús,
acompaña nuestros pasos
y protege a nuestras familias.
Que un día, terminada nuestra peregrinación,
podamos encontrarnos contigo
en la alegría del Reino de los Cielos
y alabar eternamente al Señor.
Virgen María, asunta al cielo, ruega por nosotros.
Amén.