Introducción
Ante el dolor que vive Venezuela tras el terremoto que ha golpeado a tantas familias y comunidades, queremos elevar nuestra oración al corazón misericordioso de Dios. Nos unimos espiritualmente al pueblo venezolano en esta hora de sufrimiento, pidiendo consuelo para quienes lloran, fortaleza para los heridos, esperanza para quienes buscan a sus seres queridos y protección para todos los que se sienten frágiles ante esta tragedia.
Oramos también por los niños, los ancianos, los enfermos, los rescatistas, el personal sanitario, los voluntarios y todas las personas que están ayudando en medio de la dificultad. Que no falte la solidaridad, que no se apague la fe y que la esperanza siga siendo una luz en medio del dolor.
Confiamos a Venezuela a Cristo, Señor de la vida, y a Nuestra Señora de Coromoto, Madre y Patrona de este pueblo amado, para que acompañen, sostengan y cubran con su amor a todos sus hijos en esta hora de prueba.
A ti, Venezuela
Oración por el pueblo venezolano tras el terremoto
A ti, Venezuela, tierra amada,
hoy te presentamos
ante el corazón de Dios.
Te presentamos herida,
con tus hogares golpeados,
con tus calles en silencio
y tus hijos buscando consuelo.
Señor de la vida,
mira con misericordia
al pueblo venezolano
en esta hora de dolor.
Abraza en tu paz
a quienes han perdido la vida,
sostén a los heridos
y acompaña a sus familias.
Consuela, Señor,
a quienes lloran,
a quienes esperan noticias
y a quienes sienten miedo.
No abandones
a los niños asustados,
a los ancianos frágiles,
ni a los enfermos
que necesitan cuidado.
Acompaña también
a quienes han perdido
su casa, su descanso
o su esperanza.
Fortalece las manos
de los rescatistas,
de los médicos,
de los voluntarios
y de todos los que ayudan.
Que en medio de la tragedia
no falte la solidaridad,
no se apague la fe
y no muera la esperanza.
Virgen de Coromoto,
Madre de Venezuela,
cubre con tu manto
a este pueblo herido.
Camina junto
a quienes lloran,
sostén a quienes ayudan
y ruega por tus hijos.
Señor Jesús,
levanta a Venezuela
de entre sus ruinas
y sana sus heridas.
Une a sus familias,
fortalece su fe
y haz que vuelva a mirar al cielo
con esperanza.
Amén.