La misión del Papa en la Iglesia es servir, custodiar y confirmar en la fe al Pueblo de Dios.
Como sucesor de San Pedro, el Papa está llamado a cuidar la comunión de la Iglesia, ayudando a que los cristianos permanezcan unidos en Cristo y fieles al Evangelio. Su tarea no consiste en sustituir la vida de las comunidades cristianas, sino en acompañarlas, orientarlas y fortalecerlas en la misma fe recibida de los apóstoles.
El Papa ejerce su ministerio en comunión con los obispos, que son sucesores de los apóstoles y pastores de las Iglesias particulares. De este modo, la Iglesia vive una comunión visible: muchas diócesis, pueblos, culturas y lenguas, pero una misma fe, un mismo bautismo y un mismo Señor.
Entre sus principales tareas está anunciar el Evangelio, custodiar la doctrina de la fe, promover la unidad de la Iglesia, alentar la misión evangelizadora y ser voz de esperanza ante el mundo. A través de sus enseñanzas, viajes apostólicos, mensajes, encíclicas y gestos pastorales, el Papa anima a los fieles a vivir el Evangelio en cada tiempo y circunstancia.
La misión del Papa debe entenderse siempre como un servicio. Su autoridad no nace del dominio, sino del mandato de Cristo: cuidar, guiar y confirmar a sus hermanos en la fe. Por eso, el Papado no se comprende desde el poder humano, sino desde la entrega, la responsabilidad y el amor pastoral por toda la Iglesia.