Juan IV
Papa nº. 72 de la Iglesia Católica
Pontificado entre los años 640 y 642 d. C.
Papa nº. 72 de la Iglesia Católica
Pontificado entre los años 640 y 642 d. C.
Juan IV fue el septuagésimo segundo Papa de la Iglesia Católica y sucesor de Severino. Era originario de Dalmacia y, antes de su elección, ejercía como archidiácono de la Iglesia de Roma.
Su pontificado fue breve, pero estuvo marcado por la defensa de la doctrina frente al monotelismo y por su preocupación por las comunidades cristianas de su tierra natal.
«Manteneos firmes en la fe.»
1 Corintios 16, 13
Juan IV se opuso a las doctrinas monotelitas que continuaban provocando divisiones en la Iglesia y defendió la enseñanza sobre las dos voluntades de Cristo.
Juan IV comenzó su pontificado el 24 de diciembre del año 640.
Durante su gobierno continuó la oposición de Roma al monotelismo, una controversia que había marcado también los pontificados anteriores.
Asimismo, mostró una especial preocupación por Dalmacia, su región de origen, que sufría las consecuencias de las invasiones eslavas. Envió al abad Martín con recursos destinados a ayudar a los cristianos de aquellas tierras y a rescatar cautivos.
También intervino en cuestiones relacionadas con la celebración de la Pascua y otras prácticas eclesiásticas entre comunidades cristianas de Irlanda y otras regiones del norte de Europa.
Juan IV murió el 12 de octubre del año 642.
Juan IV es recordado por su defensa de la doctrina cristológica frente al monotelismo y por su preocupación pastoral por las comunidades cristianas afectadas por guerras e invasiones.
Su pontificado muestra también la creciente responsabilidad del obispo de Roma respecto a Iglesias alejadas geográficamente de la ciudad de Roma.
Nombre: Juan IV
Pontificado: 24 de diciembre de 640 – 12 de octubre de 642
Predecesor: Severino
Sucesor: Teodoro I
Origen: Dalmacia
Fallecimiento: 12 de octubre de 642
Festividad: No consta
Juan IV nos recuerda que la fe debe ser defendida con claridad, pero también vivida mediante la ayuda concreta a quienes sufren.
Su preocupación por los cristianos de Dalmacia demuestra que la misión pastoral no se limita a enseñar, sino que también implica acompañar y socorrer a quienes atraviesan dificultades.
Juan IV nos invita a permanecer firmes en la fe y, al mismo tiempo, atentos a las necesidades de nuestros hermanos.
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