Juan IX
Papa nº. 116 de la Iglesia Católica
Pontificado entre los años 897/898 y 900 d. C.
Papa nº. 116 de la Iglesia Católica
Pontificado entre los años 897/898 y 900 d. C.
Juan IX nació en Tívoli, cerca de Roma, y era hijo de un hombre llamado Rampoaldo. Antes de llegar al pontificado fue monje benedictino y posteriormente sacerdote, ordenado durante el pontificado de Formoso.
Fue elegido papa entre diciembre del año 897 y enero del año 898, en medio de un clima todavía muy tenso por las luchas entre las distintas facciones romanas.
Su elección encontró oposición por parte de los seguidores de Sergio, que años más tarde llegaría al pontificado como Sergio III. Sin embargo, Juan IX consiguió imponerse y ejercer legítimamente el gobierno de la Iglesia.
«Busca la paz y corre tras ella.»
Salmo 34, 15
Juan IX trató de poner fin a las violentas disputas que habían dividido Roma y de cerrar definitivamente las heridas abiertas por el Sínodo del Cadáver.
Uno de los principales objetivos de Juan IX fue restaurar la estabilidad dentro de la Iglesia después de los graves acontecimientos relacionados con Formoso.
En el año 898 celebró varios sínodos, entre ellos uno en Roma y otro en Rávena. En estas reuniones fueron condenadas las decisiones tomadas durante el Sínodo del Cadáver y se ordenó destruir las actas de aquel proceso.
Juan IX confirmó también la validez de las ordenaciones realizadas por Formoso y prohibió que quienes habían sido ordenados por él tuvieran que recibir nuevamente las órdenes sagradas. De este modo continuó la labor reparadora iniciada por Teodoro II.
También intentó reducir la violencia que rodeaba las elecciones pontificias. Para ello se estableció que la consagración de un nuevo papa debía realizarse en presencia de representantes imperiales, buscando evitar que las facciones romanas impusieran por la fuerza a sus propios candidatos.
En el ámbito político reconoció al emperador Lamberto de Spoleto, procurando mantener cierta estabilidad en Italia.
Juan IX intervino además en la organización de la Iglesia entre los pueblos eslavos de Moravia, autorizando la creación de una jerarquía eclesiástica propia con un metropolitano y varios obispos.
Murió durante los primeros meses del año 900, aunque se desconoce la fecha exacta. Fue sepultado cerca de la basílica de San Pedro.
Juan IX destacó principalmente por sus esfuerzos para devolver estabilidad y concordia a la Iglesia después de uno de los periodos más turbulentos del papado.
La condena definitiva del Sínodo del Cadáver y la confirmación de las ordenaciones realizadas por Formoso contribuyeron a reparar muchas de las injusticias y confusiones provocadas durante los años anteriores.
También intentó establecer normas que redujeran la violencia en las elecciones pontificias y trabajó para fortalecer la organización de la Iglesia en los territorios eslavos.
Su pontificado representa así un importante intento de recuperar la normalidad después de varios años de enfrentamientos y venganzas.
Nombre: Juan IX
Pontificado: diciembre de 897 o enero de 898 – entre enero y mayo de 900
Predecesor: Teodoro II
Sucesor: Benedicto IV
Origen: Tívoli, Italia
Fallecimiento: Entre enero y mayo de 900
Festividad: No consta
Juan IX nos recuerda que después de los enfrentamientos llega también el momento de reconstruir.
Su pontificado estuvo dedicado en buena parte a corregir injusticias, devolver dignidad a quienes habían sido perjudicados y recuperar la paz dentro de la Iglesia.
También nosotros estamos llamados a no alimentar indefinidamente las heridas del pasado, sino a buscar la verdad, reparar aquello que sea posible y trabajar por una auténtica reconciliación.