Adriano I
Papa nº. 95 de la Iglesia Católica
Pontificado entre los años 772 y 795 d. C.
Papa nº. 95 de la Iglesia Católica
Pontificado entre los años 772 y 795 d. C.
Adriano I nació en Roma y pertenecía a una familia de la nobleza romana. Desde joven estuvo vinculado al servicio de la Iglesia y fue avanzando dentro del clero hasta convertirse en diácono.
Fue elegido papa tras la muerte de Esteban III y consagrado el 9 de febrero de 772. Su largo pontificado, de más de veintitrés años, coincidió con una época decisiva para la historia de Roma y de Europa occidental.
Adriano I destacó por su capacidad de gobierno y por su estrecha relación con Carlomagno, cuya intervención resultaría fundamental para proteger Roma frente a la amenaza de los lombardos.
«El Señor es mi fuerza y mi escudo: en él confía mi corazón.»
Salmo 27, 7
Adriano I tuvo que gobernar en medio de graves amenazas políticas. Frente a la presión del reino lombardo buscó la protección de los francos, una decisión que permitió defender Roma y consolidó una alianza que tendría enormes consecuencias para la historia de la Iglesia y de Europa.
Al comienzo de su pontificado, el rey lombardo Desiderio aumentó la presión sobre los territorios vinculados al papado y amenazó directamente a Roma. Adriano I solicitó entonces la ayuda de Carlomagno, rey de los francos.
Carlomagno atravesó los Alpes, derrotó a los lombardos y conquistó su capital, Pavía, en 774. Desiderio perdió el trono y Carlomagno asumió el título de rey de los lombardos.
Durante su estancia en Roma, Carlomagno confirmó las promesas territoriales realizadas anteriormente por su padre, Pipino el Breve, reforzando la protección de los territorios bajo autoridad pontificia. Desde entonces, la relación entre Adriano I y Carlomagno se convirtió en uno de los elementos fundamentales de la política europea de aquel periodo.
Adriano I también desempeñó un papel importante en la controversia sobre las imágenes sagradas. Durante su pontificado se celebró en 787 el Segundo Concilio de Nicea, que restauró la veneración de los iconos y distinguió claramente entre la veneración ofrecida a las imágenes y la adoración reservada únicamente a Dios.
El papa aceptó las decisiones fundamentales del concilio y defendió la legitimidad de la veneración de las imágenes frente al iconoclasmo.
Además, se preocupó por la administración de Roma, la restauración de iglesias y edificios y la reparación de infraestructuras de la ciudad. También promovió obras de asistencia destinadas a atender a los pobres y necesitados.
Adriano I falleció el 25 de diciembre de 795, después de uno de los pontificados más largos de la Alta Edad Media.
El pontificado de Adriano I consolidó definitivamente la alianza entre el papado y los francos. Su estrecha relación con Carlomagno contribuyó a terminar con el reino lombardo y reforzó considerablemente la posición política de Roma.
Su defensa de la veneración de las imágenes lo vinculó también a uno de los grandes acontecimientos doctrinales del siglo VIII, el Segundo Concilio de Nicea.
Los más de veintitrés años de su pontificado permitieron además una notable estabilidad institucional y prepararon el escenario para los importantes acontecimientos que tendrían lugar bajo su sucesor, San León III, especialmente la coronación imperial de Carlomagno.
Nombre: Adriano I
Pontificado: 9 de febrero de 772 – 25 de diciembre de 795
Predecesor: Esteban III
Sucesor: San León III
Origen: Roma
Fallecimiento: 25 de diciembre de 795
Festividad: No consta
Adriano I nos recuerda que afrontar las dificultades exige saber discernir cuándo necesitamos la ayuda y colaboración de los demás. Nadie está llamado a caminar completamente solo.
Su pontificado nos invita también a permanecer firmes en la fe y a trabajar por conservar aquello que hemos recibido, poniendo nuestras capacidades al servicio de la Iglesia y del bien de los demás.